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LA GESTIÓN EN LA EMERGENCIA VOLCÁNICA DE LA PALMA ES UNA PRUEBA DE QUE ES POSIBLE GESTIONAR UN GRAN NUMERO DE DRONES EN UN VOLUMEN OPERACIONAL REDUCIDO

Desde los primeros minutos de la erupción volcánica de La Palma algunos lugareños utilizaron sus drones para tomar imágenes y videos de la erupción volcánica.

Desde los primeros minutos de la erupción volcánica de La Palma algunos lugareños utilizaron sus drones para tomar imágenes y videos de la erupción volcánica. Muchos de estos pilotos de drones en colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ayudaron desde los inicios a ubicar los frentes de lava y sus nuevas ramificaciones. 

Al principio de la erupción volcánica el uso de drones fue relativamente caótica y poco definida, y si bien el uso de drones no estaba permitido,  era habitual ver una o varias aeronaves no tripuladas volando de aquí para allá. Ahora bien, desde el puesto de mando avanzado se gestiono un grupo de coordinación de RPAs los cuales definían horarios y puntos de despegue, esto fue rápidamente adoptado por todos. 

La gestión de los drones en la emergencia volcánica de La Palma es una prueba de que es posible gestionar un gran numero de drones en volumen operacional reducido sin ningún tipo de incidente remarcable.

COMO LO VIVIMOS LOS PILOTOS.

Para todos los pilotos fue un aprendizaje continuo volar con drones en un entorno tan difícil, y es verdad que se perdieron una gran cantidad de drones. Pero ninguno a causa de colisión con otra aeronave. Desde los primero días se aprendió mucho sobre el vuelo de drones en un volcán, por ejemplo en un principio las nubes de ceniza no las considerábamos una amenaza, hasta que fuimos consientes del impacto que causa estas piedras a los motores del dron e incluso a las lentes de la cámara.

Uso de drones en volcanes
Todavía recuerdo volar hacia el cráter del volcán y de repente ver como las piedras llovían frente a la cámara. También es remarcable el gran impacto que tenia el viento en estos escenarios debido a que podían jugar a nuestro favor pero también en nuestra contra. Los vientos alisios, tan característicos de Canarias, suelen soplar desde el Noreste. Por lo tanto barrían las cenizas en dirección a Las Manchas, lo cual dejaba limpia de gases y ceniza la zona de despegue de Tacande.  Esto a su vez producía que volar en la zona de Las Manchas fuera prácticamente imposible. El viento también jugaba en nuestra contra para volver a traer el dron a la zona de aterrizaje, ya que volar hacia el cráter era a favor del viento, pero volver solía ser en contra del viento, por lo tanto, la gestión de batería durante los vuelos en el volcán era fundamental. El viento era muy cambiante como también las capas de inversión térmica sobre las coladas y los ríos de lava, que podían producir cambios repentinos en las corrientes de aire. No fueron pocos los drones que se quedaron a medio camino de vuelta, por falta de batería para poder volver a la zona de origen.